Juntamos celulares que ya no se usan, los reacondicionamos y se los entregamos a adolescentes y jóvenes que hoy no tienen acceso. Con el equipo va la conexión, para que nadie quede afuera.
Hoy un celular es la puerta a casi todo: el grupo del curso, una búsqueda de trabajo, un turno médico, un trámite, la tarjeta del colectivo. Quien no tiene celular se queda afuera de todo eso. Jóvenes Conectados existe para cerrar esa brecha con tres cosas: un equipo, conexión y una primera guía.
Celulares donados por personas y empresas, revisados y puestos a punto para que funcionen bien.
Buscamos convenios con las compañías de telefonía para que WhatsApp venga incluido sin costo.
Cada equipo se entrega configurado y con una guía simple para aprovecharlo y usarlo con cuidado.
Un recorrido corto, del cajón donde quedó un celular viejo a las manos de alguien que lo necesita.
Hay lugar para quien tiene un celular de más, para quien necesita uno y para las empresas que quieran sumarse.
Sirven equipos usados, aunque tengan la pantalla rayada o la batería gastada.
Para adolescentes y jóvenes que hoy no tienen un celular propio.
Un celular sin línea sirve poco. Por eso el programa incluye la intención de firmar convenios con las compañías de telefonía, con un esquema simple:
El joven se puede comunicar siempre, aunque no tenga saldo: con su familia, con la escuela, con un posible empleador.
Para el resto de las funciones del celular, cada uno carga saldo cuando quiere y en lo que quiere, como cualquier línea prepaga.
Los convenios todavía no están firmados. Invitamos a las compañías de telefonía que operan en Argentina a sumarse al programa.
Jóvenes Conectados nace de las empresas del Grupo Gómez Sansone, de transporte de pasajeros en Tucumán. Todos los días llevamos a miles de estudiantes y trabajadores. Sabemos que llegar también significa estar conectado.
¿Tu empresa quiere sumarse, donando los equipos que renueva o ayudando con la refacción? Completá este formulario y te contactamos.